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La séptima edición de Expomartos ya cuenta con el cartel anunciador

Lunes, 6 de Septiembre de 2010

A falta de dos semanas para la celebración de la séptima edición de Expomartos, el Ayuntamiento dio a conocer el cartel anunciador de la feria. La obra, realizada por el marteño Miguel López Morales, destaca por el color “oro” del aceite de oliva virgen extra marteño. Los preparativos para la celebración de la VII Feria del Olivar y del Aceite de Oliva, más conocida como Expomartos, continúan y el Ayuntamiento de la ciudad dio, ayer, a conocer el cartel que anunciará la muestra, que se celebrará del 16 al 19 de septiembre en el recinto ferial. La alcaldesa, Sofía Nieto, y la concejal de Desarrollo Local, María del Carmen Luque, fueron las encargadas de descubrir la imagen. Se trata de una obra del marteño Miguel López Morales y, en concreto, de la segunda obra premiada en la anterior edición. “Este año no se ha hecho un concurso para elegir cartel, ya que creemos que este recoge el alma de nuestro aceite. Se ve, en primer plano, un color oro como nuestra materia primera”, explicó Luque. En cuanto al lema de Expomartos 2010, precisó que será “Por nuestro aceite”. “Nos lo debemos creer, tenemos que apostar por nuestro producto, sentirnos fuertes y apoyar al sector”, consideró la edil. Por otro lado, Luque indicó que el Ayuntamiento cierra, en estos momentos, el programa con las actividades que se realizarán y, aunque no ofreció detalles, afirmó que, en los próximos días, se dará a conocer de “manera exhaustiva”. Lo que sí añadió la concejal es que la demanda de expositores “va muy bien”. “Hemos tenido una reunión (ayer) y valoramos que, hace dos años, sólo contábamos con dos expositores externos y, ahora, vamos por ocho que quieren mostrar, por ejemplo, la maquinaria agrícola”, dijo. Del mismo modo, se mostró satisfecha por el interés en el expositor interior. “También valoramos si repetiremos o innovaremos en estructura”, concluyó.

Información obtenida de:

http://www.diariojaen.es/index.php/menuprovincia/58-notprovinciales/25515-la-septima-edicion-de-expomartos-ya-cuenta-con-el-cartel-anunciador

Jaén entre fogones

Domingo, 15 de Agosto de 2010

Los ‘artistas de la cocina’ quieren hacer claudicar la cocina con la que se alimentaron las pasadas generaciones que en el mundo fueron -esa misma cocina que nuestras madres heredaron de nuestras abuelas, y nuestras abuelas de sus madres-, para imponer su nueva gastronomía basada en cosas tan sabrosas como el hidrógeno o el oxígeno -no sé bien cuál es le nuevo gas o aire cocinero- líquidos o en algas marinas. Con estos manjares y con el argumentario filosófico de la deconstrucción, presentan sus artificiosos platos: y así, por ejemplo, para hacer una tortilla de patatas -convenientemente postmoderna y convenientemente reconstruida-, supongo que por un lado presentarán la cebolla, por otro la patata, por el otro una tortilla de yema y por el otro la de clara, para que cada cual se lo mezcle al gusto y se lo coma, sazonado, eso sí, por mostaza o crema de salmón, pongamos el caso.
Pero frente a esta nueva apuesta de los fogones, en la que es difícil discernir cuánto hay de marranada culinaria y cuanto de simple moda pasajera, urge reivindicar la vieja cocina hecha de sabores añejos que engolfan el paladar con su melancólica cantinela gustativa. Se trata, claro, de apostar por esa cocina del terruño que acumula el sabor de la tierra nuestra y la sabiduría antiquísima de muchas generaciones, esa cocina gestada, decantada despaciosamente a través de los años en un proceso de suma elegantísima de los productos que la tierra daba según las estaciones.
Cierto es que esa potentísima cocina de antaño, tan ligada al ritmo natural de las estaciones, puede encontrarse algo desvirtuada a día de hoy, cuando a través de la agricultura del plástico y de la ganadería del pienso es posible encontrar productos -que muchas veces a nada saben, por otra parte- de verano en pleno mes de enero y productos de marzo en pleno mes de agosto. Y cierto es que a la hora de aproximarnos a la cocina de nuestra tierra, de Jaén, tenemos que tener en cuenta que como toda herencia cultural, esta fue una cocina que se hacía con lo que la tierra daba, sin tener que recurrir -porque no se podía recurrir- a lo venido de fuera. La cocina tradicional de Jaén es una cocina de ancestros huertanos, de ascendentes cereales. La absoluta primacía que ahora se quiere dar al aceite de oliva, oculta esa realidad anterior a que el olivar y la avaricia de los olivareros acabara, prácticamente, con la variedad productiva de Jaén. Es cierto que el aceite es imprescindible en muchos platos de Jaén, como la «pipirrana», pero no menos cierto que la materia que sustenta la mayor parte de los platos jienenses no es el aceite sino la harina o las hortalizas. Harina que salía de los trigales que antaño cubrían lomas y lomas, hortalizas salidas de las huertas que hasta casi ayer crecían en las vegas juncosas que rodean -o rodeaban- nuestros pueblos o ciudades.
Hoy, casi todo lo ha colonizado el olivo y es fácil que los tomates o las cebollas con las que se hacen las ensaladas jienenses, o la harina con la que se amasan las tortas de manteca o las de los «andrajos», no hayan salido de los campos de Jaén sino que vengan importados de fuera.
Más allá de todo eso, sigue siendo necesario esa reivindicación de la cocina tradicional jienense. Por muchos motivos, sin duda, pero tal vez el primero y principal -descontado, por supuesto, su condición de cita ineludible para los amantes del buen comer- es la carga histórica, antropológica y espiritual que tiene. Porque esas decenas de platos heredados de nuestros mayores nos remiten a un pasado sin duda más humilde pero felizmente más sabroso.
Siempre me ha parecido que hay algo mágico en la sencillez -aparente sencillez- con la que se preparan los platos de la cocina tradicional. Algo mágico y radicalmente bello. Piensen, sino, por un instante en una fuente en la que se han cortado los tomates, la cebolleta y el pimiento, en la que se han añadido el atún en conserva o el bacalao -mítico plato de los pobres-, y en la que, de pronto, va cayendo sobria y majestuosa, despaciosa, amarillísima, el aceite de oliva. ¿No confluye en ese gesto tantas veces repetido una sabiduría no enseñada en las escuelas pero que tiene carácter fascinante, misterioso, de lo que viene de las mismas profundidades de la tierra? O piensen en esa confluencia de olores de todos los mundos que tienen los «andrajos», un plato que ahora que tanto se lleva lo del multiculturalismo debería ser plato del día de las Naciones Unidas. O intenten traer a su memoria el sabor poderosísimo de una noche de Cuaresma, sentados todavía en el brasero mientras comen ochíos -sí, ya sé que en el Diccionario de la Academia figura «hochío», pero habrá que pedirles a los ilustres académicos que corrijan su error- con habas verdes tiernas y lo aderezan todo con un vaso del fuerte vino del país, que apenas si se produce ya en Torreperogil o en Bailén y que hasta hace poco más de treinta años se elaboraba artesanalmente en tantas y tantas tabernas de nuestra geografía. O, ya que estamos en la Cuaresma, piensen en esa explosión culinaria que se produce en Semana Santa: ¿cómo va a ser posible el ayuno cuando esperan las fuentes llenas de espárragos, los potajes de garbanzos con espinacas, el bacalao «encebollao», las alcachofas en salsa o las bandejas llenas de borrachuelos, roscos de Jesús Nazareno -manjar del amanecer de Viernes Santo, en Úbeda-, virolos baezanos, hojaldres de Guarromán… Y así, invocando a la capacidad del lector para traer a su cabeza y a su paladar y su olfato, los mil recursos de la cocina tradicional de Jaén podríamos rellenar páginas y páginas.
Pero al espacio de un periódico le ocurre como a la vida, que es limitado y tiene fin. Y, claro está, no es plan de ir evocando manjares y mucho menos si se está leyendo esta página a la hora de la comida y chisporrotean en la sartén los pimientos o los huevos fritos y huele a pan recién cocido el comedor. Entiendo su desesperación si es ese su caso, o si está en la mesa de un bar, con una cerveza fría en la mano -¡ah, mítico sabor de la cerveza Alcázar, tan nuestra!- y esperan como tapa tipismos tan jienenses y de tan profunda ascendencia arábiga como las berenjenas, los «alcarciles» o los caracoles con su evocador caldo de hierbabuena, o, ya de más raíz castellana, un buen trozo de pan con picadillo de chorizo o morcilla en caldera. (Pienso, al escribir esto, en la morcilla en caldera que mis primos, carniceros, siguen elaborando fieles a la receta con la que la elaboraba, desde mediado el siglo XIX, más o menos, la abuela de mi abuela Juana, y se me hacen agua la boca y el teclado del ordenador.)
Y entiendo que su desesperación crezca mientras los jugos de su estómago exigen, en plan huelga general, que les envíe usted una chuletilla de cordero segureño o una tajadilla de choto con ajos, o un trocito de lomo de orza o de perdiz en escabeche o un buen «cacho» de carne de monte según la preparan -manjar de manjares- en la serranía de Andújar. Claro, que si lo que a su cerebro le apetece son unas «papas a lo pobre» o sueña con los maravillosos días del invierno y las migas con torreznos y chorizo, pues difícil le va a resultar solucionar ese conflicto gastronómico que este artículo está generando en su interior.
No sé si me sirve de excusa, pero puedo garantizarle que a estas alturas del artículo mi cuerpo entero exige ponerse delante de unos de esos platos de Jaén, pues no han resultado bastantes los churros -otra cosa muy de esta tierra, donde todavía es posible encontrar churrerías de primera categoría- de esta mañana para aliviar este torbellino de sensaciones y emociones que siento al escribir sobre nuestra cocina. Y eso, que en este artículo no ha cabido tanta riqueza como la cocina de Jaén tiene. Porque, usted lo sabe como yo, podríamos seguir prolongando la agonía de nuestra boca hecha agua pensando en las aceitunas que se machacan y se aliñan allá por el otoño, en las truchas cazorleñas, en los picatostes y las torrijas, en los dulces que salen de los conventos de clausura con aromas del paraíso, en… ¡Basta, basta! Dejémoslo aquí, ¿vale?…
Bueno, pero antes de eso, y aún a riesgo de darles la puntilla, me permitirán que les sugiera un manjar simplísimo pero en el que confluye toda nuestra riqueza gastronómica, toda la sabiduría de nuestros mayores: el pan con aceite. ¿Verdad que, ahora sí, han caído rematados? Pues ya saben… que se fastidien los inventores del pegotito de comida sofisticada en platos gigantescos y a por un buen plato de los que nuestras abuelas nos dejaron. Y como decían nuestras madres, con los brazos en jarras,… ¡a comeeeeer!
Información obtenida de:

http://www.ideal.es/jaen/v/20100814/jaen/jaen-entre-fogones-20100814.html

Citoliva incrementa en un 47% su cartera de proyectos durante el primer semestre de 2010

Viernes, 13 de Agosto de 2010
El Centro Tecnológico del Olivar y del Aceite, Citoliva, ha incrementado su cartera de proyectos en un 47 por ciento durante el primer semestre de 2010 con respecto al mismo periodo del año anterior.
Así lo ha destacado el delegado provincial de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta en Jaén, Manuel Gabriel Pérez, a través de un balance de la actividad del centro durante los seis primeros meses. “Ha sido positivo, ya que ha habido buenos resultados en lo que se refiere a su actividad y resultados económicos, arrojando un buen balance para el centro pese a la coyuntura económica actual”, comentó.
A su juicio, “Citoliva está teniendo una evolución positiva en los últimos años, no sólo por el incremento de la cartera de proyectos, que indica que es dinámico y que plantea iniciativas para generar conocimiento que luego trasladar a las empresas para hacerlas más competitivas, sino también por su importante labor para impulsar la cooperación y colaboración empresarial del sector oleícola”.
La entidad inició 2010 con la puesta en marcha del nuevo Plan Estratégico 2010-2012, que traza su rumbo para los próximos tres años, con el objetivo de posicionarse como referente en innovación y tecnología del sector oleícola y olivícola. En él se incluye la redefinición de las líneas prioritarias de I+D+I sobre las que basará sus principales actividades y servicios.
Ejes del proyecto
Estos ejes son innovación en la producción olivícola, sostenibilidad y aprovechamiento de residuos de la cadena oleícola; tecnología de elaboración industrial del aceite en lo que respecta a la calidad, seguridad alimentaria, salud y nuevos productos; y comercialización, organización, patrimonio y territorio en el sector oleícola. La redefinición de estas líneas ha permitido que el centro pueda segmentar y afrontar de manera más adecuada cada proyecto, ampliando su ámbito de actuación a nivel regional, nacional y europeo.
Como resultado, ha incrementado el número de proyectos, cerrando el primer semestre de 2010 con una cartera de 49 proyectos en los diferentes ámbitos, lo que se traduce en un incremento del 46,9 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior. De ellos, 28 están solicitados y el resto en ejecución y cuentan con un presupuesto total aproximado de ocho millones de euros y más de 70 empresas y entidades participantes.
Entre los más destacados, por su repercusión social y sectorial, se encuentra el proyecto que trata de solucionar el problema de descalificación de aceites de oliva una vez en los depósitos de almacenamiento en bodega o el estudio del comportamiento del aceite de oliva virgen extra en función del tipo de envasado, con el objeto de desarrollar un envase innovador que potencie y mantenga la calidad del producto, tanto para su óptima conservación en el lineal como en el domicilio del consumidor. Asímismo, ha sido muy positivo el resultado en proyectos europeos con la participación en cuatro al tiempo que sobresale también el lanzamiento de nuevos servicios adaptados a las demandas de innovación con los que Citoliva amplía su oferta tecnológica y no tecnológica.
Garantías de calidad
Por otro lado, otro de sus retos durante el primer semestre ha sido ofrecer sus servicios con las máximas garantías de calidad. De hecho, su apuesta por alcanzar un alto nivel de excelencia en proyectos y servicios se ha materializado con la implantación en el centro de los sistemas ISO 9001 (Calidad), ISO 14.001 (Medioambiente) e ISO 166.002 (Gestión de I+D+I). En este periodo se han producido tres nuevas incorporaciones a nivel técnico, aumentándose la plantilla a 13 personas, lo que supone que el 75 por ciento aproximado del equipo humano esté adscrito a las áreas de desarrollo tecnológico y el resto forme parte de las áreas de apoyo y servicios internos.
Igualmente, Citoliva ha fomentado la cooperación inter-empresarial y la coordinación entre grupos de investigación y ha continuado trabajando en la gestión de figuras de especial relevancia en el sector como Inoleo y la Fundación CEAS, que engloban empresas y organismos de investigación, respectivamente, los cuales cooperan e interaccionan entre sí.
En este sentido, destaca el proyecto para la creación de la Plataforma Tecnológica del Olivar, concebida como un foro efectivo de reflexión y análisis del sector del Olivar, en el que se aglutine todos los actores que conforman el entorno I+D del sector (empresas, asociaciones, fundaciones, universidades, organismos de investigación, entidades de gestión y financiación de la I+D).
Información obtenida de:

http://www.ideal.es/jaen/20100811/local/jaen/citoliva-incrementa-cartera-proyectos-201008111819.html

La venta de aceite de oliva ecológico andaluz supera los nueve millones de kilos y llega a 33 países

Viernes, 30 de Julio de 2010

La venta de aceite de oliva ecológico andaluz superó en 2009 los nueve millones de kilos, de los que 2,9 millones se vendieron en España, mientras que el resto, algo más de seis millones de kilos, se comercializaron en 33 países de los cinco continentes, ocupando Francia (1,7 millones), Italia (1,3 millones) y Japón (711.453 kilos) los primeros puestos.

   En rueda de prensa, el presidente de la Asociación Comité Andaluz de Agricultura Ecológica (CAAE), Francisco Casero, y el delegado de Agricultura y Pesca de la Junta en Córdoba, Francisco Zurera, destacaron el crecimiento sostenido que ha registrado la producción y venta de aceite de oliva ecológico andaluz en los últimos años, pasando de 5,3 millones kilos en 2006, a 8,6 en 2007 y 8,7 millones de kilos en 2008, creciendo también en este periodo el consumo nacional, pues las ventas en España subieron de los 864.000 kilos de 2006 a los 2,4 millones de 20007 y los 2,6 de 2008, siendo también constante en este periodo el incremento de las ventas al extranjero.

   Respecto a los nueve millones de kilos vendidos en 2009, Casero subrayó que un 34 por ciento, es decir, algo más de tres millones de kilos, se comercializaron en España y en el extranjero ya envasados, lo cual “es un dato muy significativo”, ya que ello implica “valor añadido y creación de riqueza en Andalucía”, aunque todavía la mayor parte de la producción, (5,9 millones de kilos en 2009) se vende a granel, según los datos facilitados por las 42 empresas andaluzas certificadas por el CAAE.

   En lo referido a superficie de olivar ecológico, Andalucía, con 46.648 hectáreas en 2009 (41.556 en 2008), se sitúa en cabeza a nivel nacional, seguida de Extremadura (38.220 hectáreas), Castilla-La Mancha (27.862 hectáreas) y Cataluña (3.176 hectáreas).

CÓRDOBA, LA PRIMERA

   En cuanto a la venta de producción ecológica por provincias, Córdoba está en cabeza, con más de 6,6 millones de kilos vendidos en 2009, y a gran distancia del resto, pues la segunda provincia andaluza que más aceite ecológico vendió el pasado año fue Jaén, con 955.845 kilos, seguida de Sevilla (615.125 kilos), Málaga (411.200), Almería (155.882 kilos), Cádiz (155.145 kilos) y Granada (51.774) kilos).

   También ocupa Córdoba el primer lugar en superficie de olivar ecológico, con 19.128 hectáreas, ocupando en este caso Sevilla el segundo lugar (11.055 hectáreas) y después Huelva (4.269 hectáreas), Jaén (3.984 hectáreas), Granada (3.530 hectáreas), Cádiz (2.346 hectáreas), Málaga (1.366 hectáreas) y Almería (971 hectáreas).

   A juicio del delegado de Agricultura de la Junta en Córdoba, Francisco Zurera, tales cifras “ratifican la consolidación en el crecimiento del sector ecológico en Córdoba y en Andalucía, pues demuestran una evolución muy positiva, año a año”, ya que, más allá del olivar ecológico, “Andalucía se sitúa a la cabeza de España en agricultura ecológica, con 867.000 hectáreas, de las que cerca de 100.000 se sitúan en Córdoba”.

Información obtenida de:

http://www.europapress.es/andalucia/noticia-venta-aceite-oliva-ecologico-andaluz-supera-nueve-millones-kilos-llega-33-paises-20100729171218.html

Más del 40% de la cosecha de España es aceite ‘made in Jaén’

Viernes, 2 de Julio de 2010

Jaén vuelve a ser determinante en la cosecha de aceite de oliva de España. El Ministerio de Medio Rural da por cerrada la campaña de producción en todas las provincias del país y revela que casi la mitad del zumo de aceituna que se venderá en los supermercados y en el extranjero es ‘made  in Jaén’.

España ha producido 1.394.700 toneladas de aceite de oliva, lo que supone un incremento del 35% respecto al año anterior y un 33% si se compara con la media de las cuatro últimas campañas. Además, el Ministerio de Medio Rural deja claro queJaén es la “alcuza” española, ya que aporta el 40,6% de la grasa de las aceitunas que se comprará en los supermercados de todo el país o que saldrá en camiones o barcos rumbo a los mercados internacionales. Los olivareros jiennenses consiguen este registro gracias a que —pese al temporal de lluvia— fueron capaces de generar 567.437 toneladas de aceite de oliva. Asimismo, queda claro que, pese a que existen provincias en los que el olivar intensivo y superintensivo han tenido una implantación considerable, Jaén no pierde su hegemonía, al menos por el momento. Hay factores que “pesan” como es la experiencia en la producción de sus olivareros, la profesionalización de sus fábricas y el auge de las explotaciones de regadío. Además, tampoco hay que obviar que el “mar de olivos” jiennense empieza a mostrar algunos pequeños “islotes” de plantaciones intensivas y que existe un plan —financiado por la Caja Rural— para aumentar estas plantaciones.
Por otro lado, la Agencia para el Aceite de Oliva indica que la compra de grasa de aceituna de España a otros países se ha incrementado. Concretamente, suben el 34% en relación al pasado año, aunque hay una disminución del 31% si se compara con la media de las últimas cuatro campañas. Los empresarios españoles adquirieron 33.900 toneladas. No es una cantidad muy elevada, pero sí que contrasta con la de hace un año, en el que casi no se importó aceite.

Información obtenida de:

http://www.diariojaen.es/index.php/menujaen/25-notlocales/23272-mas-del-40-de-la-cosecha-de-espana-es-aceite-made-in-jaen