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Los olivares de Andalucía se asoman al borde del precipicio

Miércoles, 11 de Enero de 2012

Desde que hace tres mil años los fenicios trajeron el aceite de oliva a las costas españolas, en pocas ocasiones el oro verde ha vivido una encrucijada de tal magnitud como la de los últimos años.

Quizá habría que remontarse a la Revolución Industrial (la llegada del hierro transformó la oleotecnia con las prensas de fundición) para hallar una coyuntura tan importante para uno de los contados sectores en los que España es el líder mundial indiscutible.

Los frentes abiertos son numerosos y variados: caída de precios y rentabilidad; recrudecimiento de la prolongada guerra entre productores, envasadores y distribuidores; creciente competencia de terceros países; giro estratégico de las cooperativas en su política de alianzas; nuevos sistemas de cultivo; adquisición de olivares fuera de España…

El asunto más alarmante y que, en último término, ha activado un efecto dominó del que aún se desconocen sus consecuencias futuras, es el desplome de su valor.

Hay una paradoja. Se registran los mejores ratios de consumo y de producción, pero atraviesa el desierto más largo a causa de la dura crisis de precios en origen. Y lo hace con una espada de Damocles: la reforma de la PAC, en la que se plasman las ayudas públicas hasta el año 2020. Un documento que supone, según el propio Gobierno, un “hachazo” al olivar, un sector que representa el 24% de la producción agraria en Andalucía y la actividad principal de 300 localidades.

Este hundimiento de los precios, que acumulan tres años por debajo del umbral de la rentabilidad, es el principal causante de esta compleja coyuntura.

El sistema ‘poolred’, que extrae la media obtenida tras las operaciones de compraventa en el mercado de aceites de todas las calidades, lo pone en evidencia: desde hace tres años en contadas ocasiones se ha superado la barrera de los dos euros por kilogramo, tocando suelos de 1,7 euros. Las pérdidas acumuladas de los agricultores superan ya los 2.500 millones de euros, según COAG.

Motivos
¿Por qué se ha llegado ahora a esta situación? Es la consecuencia directa de la falta de tamaño de los productores. Al principio de esta crisis existían en la Comunidad Autónoma más de 700 operadores para cinco grandes distribuidores. Hoy, gracias a ayudas de la Junta de Andalucía a la concentración de la oferta (casi ocho millones de euros desembolsados), 145 empresas se han unido, fusionado o integrado en doce firmas.

Pretenden negociar de tú a tú con la industria envasadora. Aun así, sigue habiendo una gran atomización, en ocasiones, hay poco profesionalización; mientras que los envasadores están concentrados. Estos últimos, por su parte, vienen adquiriendo desde hace varios años olivares en el exterior -sobre todo en Portugal, Latinoamérica y el Norte de África- para garantizarse el suministro, al tiempo que están desarrollando cultivos superintensivos.

La cooperativa pionera en uniones en el sector es Hojiblanca, que ya alcanza una producción de 200.000 toneladas (un 20% de todo lo que genera el olivar andaluz). Su director general, Antonio Luque, lo tiene claro: “La concentración es imprescindible, pues la capacidad de negociación con los grandes operadores es mínima”.

Pese a los logros obtenidos, la tormenta también deja daños en el grupo. “Comercializamos el producto y lo consolidamos, seguimos creciendo mirando hacia fuera, pero los pasos son insuficientes, puesto que nuestros socios siguen vendiendo el aceite a un precio muy bajo”, afirma, tras calificar de “muy preocupante” una situación que requiere “cambios estructurales”.

Pero la paradoja llega cuando se analiza el resto de cifras. Todas las demás ratios deberían ser motivo de euforia para los productores. El consumo mundial no ha dejado de crecer, duplicándose respecto a la producción media de hace dos décadas, con mercados al alza como Estados Unidos o Australia y una estabilización en las plazas europeas.

Gracias a esas cifras se está vendiendo prácticamente todo lo producido, con records en las exportaciones. En el último año se incrementaron un 6%, alcanzando en España las 820.000 toneladas y en Andalucía las 436.000.

Junto a estos aspectos hay otro que también debería ayudar a mejorar la situación: la estabilidad en la producción. El primer aforo del aceite espera 1.132.000 toneladas esta campaña, prácticamente la misma cifra que la anterior y un 10% más que la media de las últimas cuatro.

La nueva PAC, la puntilla
Ahí terminan la buenas noticias, ya que el borrador de la reforma de la PAC, que dibuja el nuevo escenario de ayudas a la agricultura para el periodo 2014-2020, ha caído como un jarro de agua fría en el sector andaluz, que cuenta con más de 800 almazaras y del que dependen 250.000 familias.

La ‘tasa plana’, a través de la que se homogeneizan las ayudas a todos los cultivos y se eliminan los derechos históricos de países como España o Francia, el previsible recorte presupuestario -habrá que repartir entre 27 naciones- y la ausencia de mecanismos de regulación del mercado y, por ende, de los precios son sólo algunos de los principales caballos de batalla.

Los primeros cálculos de la organización agraria Asaja plantean una reducción de hasta el 50% en las ayudas al olivar, que en Andalucía alcanzan hoy los 800 millones.

Motivos para la preocupación
En este duro contexto, España debe luchar para mantener el liderazgo. En un grupo de naciones sin tradición en este campo -Australia, EEUU o China- se ha desatado la fiebre del oro… verde. En paralelo, las plantaciones se multiplican en los competidores históricos de España, como Marruecos, Portugal, Túnez y, últimamente, Argentina y Chile.

Zonas, además, en las que los costes son inferiores gracias en gran parte a una mano de obra más barata y a unas autoridades que hacen la vista gorda en materia medioambiental.

Información obtenida de:

http://www.expansion.com/2011/11/23/empresas/distribucion/1322082910.html

Cata de aceite de oliva en Jaén: ¿por qué nos tienen engañados?

Miércoles, 4 de Enero de 2012

Estoy pasando unos días en Jaén, una provincia de interior que tiene un mar, pero de olivos.

En Jaén todo huele a aceite. La carretera que baja desde la meseta castellana cruza el puerto de Despeñaperros y nada más entrar en Andalucía se sumerge en ese mar verde-plata de oliveras que tapiza las suaves ondulaciones de la campiña jienense, como si a la tierra le hubieran ajustado una maillot de arlequín.

60 millones de olivos son muchos olivos. El hombre ha alterado y modificado el paisaje de tal manera que hay olivos por todos lados, desde lo alto de los cerros hasta el fondo de las cárcavas. Cualquier resquicio de terreno es válido en Jaén para plantar uno de los árboles más rentable, bellos y literarios del Mediterráneo. De Jaén sale el 25% de la producción mundial de aceite de oliva.

No es de extrañar que lo primero que me ofrecieran fuera una cata de aceites. Para mi sorpresa descubrí que, como el 99% del resto de mortales legos en esta materia, vivía engañado. ¿Por qué? Os cuento en tres líneas cómo elegir un buen aceite para que nunca más os den gato por liebre:

La calidad de un aceite depende de muchas cosas, pero sobre todo del momento en que se recoge la aceituna y de lo dañada que llega a la almazara.

Así que de la centrifugadora (ya no se usan prensas) salen tres tipos de aceite:

Aceite de oliva lampante: el de peor calidad, hecho con aceituna muy madura y dañada. Huele fuerte y rancio y tiene más de 2 grados de acidez. No es apto para el consumo humano

Aceite de oliva virgen: la primera calidad apta para el consumo. Un aceite con buenas cualidad organolépticas y sin mezclas.

Aceite de oliva virgen extra: el de mejor calidad, hecho con aceitunas recogidas los primeros días de cosecha y que no han empezado a fermentar antes de llegar a la almazara. Tiene la mejor cata: huele a puro fruto, a oliva.

Bien, pues el lampante se lleva a las refinerías donde a base de muchos productos químicos y mucho tratamiento físico se le eliminan las impurezas, pero también lo poco que tenía de sabor y color. El resultado es un líquido parduzco, inodoro e insípido que recuerda poco al aceite.

A ese refinado se la añade luego una pequeña porción de aceite virgen (no más del 20%) y se obtiene el aceite de oliva 1º (un grado) que nos venden en las tiendas como oro líquido, aunque en realidad lleva más química que aceite u oro. Si se le añade un poco más tenemos el aceite de oliva 0,4 grados. Es el aceite más vendido en España, pero ningún fabricante aclara que viene de un refino ni en qué proporción lo mezcla con el virgen.Ahora les han cambiado la denominación, para liarlo todo más, y lo que antes eran 0,4º y 1º les llaman suave e intenso. Mismo perro con distinto collar.

Por en medio caben todo tipo de experimentos, añadiéndoles aceites de semillas y cualquier cosa permitida por ley que estabilice y dé color a “eso”. No hay más que ver las garrafas de supuesto aceite de algunos restaurantes, con un color y una densidad más próximas al detergente que al zumo de la aceituna. Para echarse a temblar.

En Jaén a nadie se le ocurre usar aceite de oliva a secas (en realidad debería de llamarse aceite REFINADO de oliva). Usan el aceite de oliva virgen o el aceite de oliva virgen extra. Incluso para freír.

Y a mí, a partir de ahora, tampoco se me ocurrirá.

Información obtenida de:

http://blogs.elpais.com/paco-nadal/2011/11/cata-de-aceites-oliva-jaen-por-que-enga%C3%B1o.html

Teresa Pérez: ‘El aceite de oliva se asocia en España a producto saludable’

Martes, 3 de Enero de 2012

“El aceite, como cualquier producto de consumo, o lo apoyas y lo ayudas, o ya no crece más. En España tenemos un mercado maduro, donde todavía queda margen de crecimiento, pero requiere un esfuerzo por parte de todas las partes implicadas”. Así se expresa Teresa Pérez Millán, ingeniero agrónomo y gerente de la Organización Interprofesional del Aceite de Oliva Español. La Interprofesional nació en el año 2002 y a ella se sumaron todas las organizaciones nacionales representativas de los distintos eslabones de la cadena: desde el olivar hasta que la botella de aceite llega al punto de venta, desde los sindicatos a los empresarios. Teresa y todo su equipo tienen una actividad frenética que se ha traducido en 50 campañas de promoción del aceite en menos de tres años, no sólo en España sino en todo el mundo. Su obsesión es doble: que cada vez se abran más mercados a un producto que es “estrella en la restauración y con el valor añadido de saludable -dice Teresa Pérez- y que en España su consumo llegue también a las capas de población más jóvenes. En tres palabras: rejuvenecer el consumidor”. Hablamos precisamente de un sector que aporta directamente un 3 por ciento al Producto Interior Bruto de nuestro país.

-¿Ha costado unir fuerzas en el sector?

- Crear algo nuevo siempre supone un gran esfuerzo. Se ha llegado al consenso: productores, transformadores y comercializadores se han dado cuenta de que en determinados campos de acción no interesa ir cada uno por su cuenta: que hay que hacer promoción e investigación del producto de forma conjunta. Ahí es cuando nace nuestro proyecto. La verdad es que cuando todo el sector ha ido con una voz unánime a decir a la Administración “queremos esto”, ésta ha respondido convenientemente. La promoción debe ser una labor continuada, un goteo constante.

-¿La crisis ha afectado también al mundo del aceite?

-. La crisis ha afectado a todos y a todo. Yo creo que no se ha salvado nadie directa o indirectamente. En el sector del aceite, por una política de contención de precios en origen -que ha ayudado al consumidor a que sean más asequibles- ha deteriorado la situación de los productores. Llevan varias campañas seguidas soportando bajos precios y el estado llega a un punto que es insostenible. Muchos olivares están soportando costes muy por encima del retorno de la inversión, a través de la venta del producto. Si a esto le sumamos toda la crisis económica, la falta de líneas de crédito y financiación en los productos agroalimentarios, existe un gran problema. No poder prefinanciar tu producción, antes de que salga al mercado, te ata de pies y manos para seguir invirtiendo, mejorando.

“SE VISLUMBRA UNA BUENA CAMPAÑA”

Teresa Pérez es optimista por naturaleza. Sonríe mientras habla. Su tono de voz es enérgico. Tiene mucha fuerza y eso que les falta a algunos políticos: capacidad de liderazgo.

-¿Se vislumbra ya una salida a la crisis o sería pecar de optimismo?

-. Todo apunta a que la próxima campaña oleícola va a ser buena. Esta es una estupenda noticia pero, a la vez, al hablar de un volumen de aceite importante, dificulta la superación de la situación de tensión en los precios que siguen situados a unos niveles de no-rentabilidad para el sector productor.

-. ¿Está usted obsesionada con este asunto, hasta el punto de levantarse y acostarse pensando en lo mismo?

-Estoy impregnada de aceite todo el día. Me gusta y, además, es mi trabajo. Estamos actuando en diferentes líneas. Sobre todo, en la promoción del producto. Queremos informar al consumidor, promover el consumo del producto e incentivar la demanda. Cuánta más demanda haya, mejor situación habrá para el sector y sus productos. Por otra parte, se está trabajando internamente para encontrar otras soluciones, otras medidas, visto que la situación va para largo y la luz al final del túnel se ve todavía muy pequeñita.

-. ¿Las políticas españolas y europeas no están siendo eficaces?

-. En el pasado, con las ayudas a la producción, el sector español, a diferencia de otros países europeos, como pueda ser Italia o Grecia, lo hizo muy bien. Nuestro sector supo invertir esas ayudas en mejorar las instalaciones, las explotaciones, las almazaras…se hizo excepcionalmente bien. Luego se eliminaron esas ayudas a la producción y llegamos al famoso pago único, donde ya daba igual si producías o dejabas de producir. En España podemos decir que el olivo no sólo ha sido productivo, sino que ha representado un cultivo refugio porque era el que presentaba mejores perspectivas de futuro. Por algo hemos sido líderes mundiales en producción y comercialización. Pero llegó el momento en el que todo esto se paralizó un poco cuando aterrizó la nueva OCM. Las ayudas van de menos a menos y cada vez hay más preocupación por eso. Las ayudas van de menos a menos y cada vez hay más preocupación por eso en el sector productor.

- Resulta complicado exportar aceite de oliva a nivel internacional de forma similar a cómo llega el vino a otros mercados. ¿Esto es lo que más está costando?

-. Es cierto que hemos pecado al pensar que ‘lo mío es lo mejor’ y querer ir cada productor por su cuenta. Ahí tenemos una labor muy importante que hacer desde la Interprofesional. Sobre todo, en épocas como ésta en la que los recursos son escasos y hay que maximizar en lo posible el rendimiento de las acciones llevadas a cabo. Interesa unir esfuerzos. Con respecto al vino, la gran diferencia con el aceite es que el primero se bebe y por desgracia, el aceite no. Por lo tanto, los ritmos de crecimiento del consumo son mucho más lentos.

-. ¿Resulta complicado luchar contra otros aceites que no son de oliva y grasas animales?

-. Los aceites vegetales sustitutivos son mucho más económicos y, en otros países y en otras culturas, resulta difícil, sin conocer a priori el aceite de oliva, pagar más por él si no se conocen sus propiedades y beneficios. El aceite de oliva ha demostrado suficientemente, gracias a la investigación científica, sus propiedades saludables frente a otros aceites vegetales que no las tienen. Eso hace que, hoy por hoy, los aceites de oliva sean la estrella. Poco a poco, en los mercados exteriores, las franjas de población con mayor poder adquisitivo apuestan por nuestro producto más emblemático. Pero el crecimiento del consumo, si bien cada vez mayor, es más lento de lo que a nosotros nos gustaría.

-. ¿Falta unión entre todo el sector olivarero?

-. Quizás no es tanto falta de unión como que no ha existido hasta ahora una iniciativa común para unificar a todos. Hasta que se creó la Interprofesional, cada uno hacía la guerra por su cuenta. Ha llegado el momento de pararse a pensar y sacar mejor provecho y hacer una estrategia común única mucho más fuerte.

“EN MI CASA SIEMPRE HEMOS CONSUMIDO ACEITE DE OLIVA”

Teresa Pérez nos confiesa que aunque no ha tenido una raíz olivarera, en su casa nunca ha faltado el aceite de oliva. “Genéticamente el amor por el aceite me debe llegar por alguna parte que desconozco. En casa hemos utilizado siempre el aceite de oliva virgen extra y no he conocido otra cosa. Luego, cuando he tenido ocasión de probar aceites distintos, he seguido apostando por él, no sólo por sus características y propiedades nutricionales, sino por su sabor, por su gusto y por su diversidad”.

-. ¿El aceite de oliva gana en la cocina?

-. Para mí, un alimento cocinado con aceite de oliva tiene otro sabor, es otra cosa. Me gustaría hacer un llamamiento al mundo de la restauración, que tiene mucho camino por recorrer, que podría mejorar muchísimo con una inversión pequeñísima. Te deprimes pensando los buenos aceites que hay en España y los que muchas veces te encuentras encima de la mesa de algunos restaurantes. De hecho, la Federación Española de Hostelería (FEHR) nos ha manifestado el valor añadido que los aceites de oliva pueden ofrecer a los restaurantes en términos de calidad e imagen.

-. Los grandes restauradores lo tienen claro… el problema quizá son los pequeños.

-. Claro, nosotros queremos trasladar esa conciencia, instaurada en todos los hogares españoles, al mundo de la restauración. No imagino una sola persona que en España no tenga una botella de aceite de oliva en su casa. En muchos estudios de mercado que hemos hecho, el consumidor siempre nos ha manifestado que estaría dispuesto a pagar un poquito más si supiera que el aceite que está consumiendo en un restaurante es un aceite de oliva de calidad.

-. Si se sabe que el aceite de oliva virgen extra es más saludable que otros aceites o grasas animales. ¿Por qué no se le da más publicidad?

-. En Europa, por suerte o desgracia, existe una reglamentación comunitaria que para tutelar al consumidor se impide que en el etiquetado, al igual que en la promoción de los productos, se haga abuso de todas las menciones nutricionales y saludables que pueden tener los productos alimentarios. Sí se podría hacer si esas cualidades están demostradas científicamente y son aprobadas por la autoridad competente europea. Eso ha hecho que estemos atados de pies y manos. Sabemos que el aceite tiene muchísimas cualidades, pero por el momento no lo podemos poner en el etiquetado ni utilizarlo en la promoción, y eso nos perjudica. Se está trabajando mucho para que, a través de la investigación, podamos presentar todos esos informes y esa documentación a la autoridad europea, esperando lograr informes favorables y la posterior aprobación de menciones autorizadas dentro del reglamento.

-. ¿Si hubiera un impulso a nivel estatal la promoción del aceite sería distinta a la actual?

-. El aceite es un producto emblemático que representa más del 3 por ciento del Producto Interior Bruto. Es un porcentaje muy alto a nivel agroalimentario. Por este motivo es indispensable seguir contando con las Administraciones Públicas en el impulso de este sector, con una apuesta decidida y decisiva.

-. Volvamos a la cuestión de la desunión y las diferencias de las propias explotaciones…

-. Esa desunión que comentábamos antes por territorialidad, diferencias de las propias explotaciones, volúmenes… Las características y las condiciones de los distintos productores son muy variadas. Hay otros países que son mucho más homogéneos en su producción. Nosotros tenemos unos olivares tradicionales, en pendiente muchos de ellos; en zonas de sierra, donde todas las labores agrícolas son carísimas porque no son mecanizables. El consumidor, si lo supiera, sabría valorar lo que supone recoger aceituna y producir aceite. La gente debería experimentar esa sensación de ir a recoger aceitunas, llegar a la almazara y ver salir ese oro líquido excepcional con unas características y un perfume extraordinarios. Requiere un esfuerzo que el consumidor, cuando destapa una botella, no llega a percibir. Igual tenemos que hacer un mayor esfuerzo por esa vía. Igual tenemos que hacer un mayor esfuerzo para explicar todo lo que hay detrás de un aceite de oliva.

-. Esa labor implica también un esfuerzo a nivel educacional con nuestros más pequeños.

-. A nivel educacional hemos estado barajando poder hacer talleres con niños en educación infantil. Incluso poder incorporar contenidos en algunas de las asignaturas de los más mayores, divulgación qué es la aceituna, qué es el olivar, los aceites de oliva…

CÓMO SURGIÓ SU VOCACIÓN

La gerente de la Interprofesional del aceite de Oliva Español es ingeniero agrónomo. La vocación de Teresa Pérez surgió de forma casual porque siempre había estado ligada a la arquitectura, las Bellas Artes, incluso a la veterinaria, la Naturaleza en general… ”Sí tenía interés por hacer una carrera de ciencias. Es verdad que en mi familia hay muchos ingenieros alrededor de distintas ramas. Empecé tímidamente en la toma de contacto, pero el primer año me di cuenta de que era lo mío. Pensé que el ser humano tiene que comer siempre, es una necesidad básica que nos liga al territorio, a la Naturaleza, a la civilización… fue esa alianza de circunstancias la que quizá me gustó. Lo que no podía imaginar es que acabaría aterrizando en el sector del olivar, consolidando mi trayectoria dentro del sector”.

-. ¿Cómo se ha instalado el aceite de oliva en su vida?

-. Creo enormemente en este sector, en el producto y en sus posibilidades. Si me metí hace tres años en un proyecto como este que partía de cero y que requería muchísimo esfuerzo y sacrificio…es porque creía en lo que estaba haciendo. En alguna ocasión en el pasado tuve ocasión de cambiar al sector de las frutas y hortalizas y no lo hice. Tengo que reconocer que el aceite engancha tanto a nivel de consumidor como a nivel profesional. Enamora, tiene ese romanticismo de la poesía de Machado o de la pintura de Van Gogh…La belleza del producto y del olivar enamoran.

-. ¿Cuál es la aceituna estrella?

- La que más se produce en España es la variedad picual. El motivo del crecimiento de esta variedad frente a otras es porque responde muy bien y tiene un alto rendimiento. Este fue uno de los motivos por el que su cultivo se extendió más que otros hace un par de décadas. La picual se produce principalmente en Jaén y alrededores, Granada y Córdoba. Cada zona geográfica tiene una variedad de aceituna que se adapta mejor al medio y de la que se saca mejor partido. Cuando hablamos de las grandes variedades no podemos dejar de mencionar la aceituna hojiblanca, que se da en Córdoba, Málaga, Sevilla… No sólo se utiliza en la obtención de aceite, sino que también sirve para producir aceituna de mesa; la arbequina, que se da sobre todo en Cataluña, Baleares y en la Comunidad Valenciana; la empeltre se da en Aragón, la cornicabra, que se puede encontrar en Castilla-La Mancha; o la manzanilla, en Sevilla…Hay más de 263 variedades clasificadas en toda España.

-. ¿Hay una región que viva más del olivo que otra?

-. Jaén vive del olivo. Cuando se habla del mar de olivos en Jaén, es una realidad. En esa zona, a nivel agrícola, la producción se fundamenta en el olivar. La zona de Andalucía representa un 84 por ciento de la producción olivarera nacional.

-. La Rioja también ha hecho de su aceite una marca con denominación de origen.

-. La Rioja, Navarra… son regiones muy agrarias donde se ha desarrollado fuertemente la cultura del vino. Ahora se han dado cuenta que también se puede desarrollar la cultura de otros productos. El aceite, por su naturaleza, está directamente relacionado con la gastronomía y tenemos muchos grandes ejemplos de primeros espadas en la restauración que lo defienden y le dan una gran visibilidad en el mundo. Hay que estar agradecidos por ello, porque lo hacen desde el conocimiento y desde el convencimiento. Saben que con el aceite de oliva la cocina es otra cosa. En estas zonas que me menciona tienen la ventaja de que disfrutan de mucho tirón con el vino y han pensado que igual que ya han dado a conocer sus caldos, ¿por qué no dar a conocer sus aceites?

-. ¿En qué situación se encuentran hoy nuestros olivareros?

-. Preocupación sería la palabra. No sólo por parte de olivareros, también almazareros… creo que todos en general sienten una honda preocupación por el presente y por el futuro. Se trata de un sector que siempre ha vivido muy a corto plazo, campaña a campaña. El sector, a medida que se va profesionalizando, deja de pensar solo en una campaña y empieza a trabajar con estrategias a medio y largo plazo, ya que si una temporada es difícil, la siguiente lo puede ser más.

-. ¿Hay unos objetivos que se haya marcado?

-. Cuando se puso en marcha la Interprofesional, el primer objetivo era arrancar el proyecto e ilusionar al sector para que creyera en él. Luego, que tuviera confianza. Para eso se hizo desde el primer día un seguimiento y control de todas las aportaciones. Esto era fundamental. Seriedad en cuanto a la gestión de los recursos que provenían del sector: cuidado y transparencia. Hemos hecho todo lo posible por multiplicar los recursos en este corto espacio de tiempo. También hemos solicitado y obtenido subvenciones, cofinanciación de aquí y de allá, sumar esfuerzos entre diferentes comunidades autónomas… Hemos conseguido estar coordinados y consolidar una iniciativa que beneficia al sector y le da otra posición a nivel nacional e internacional a nuestro producto. Somos un poco la envidia de otros países productores europeos por haber sido capaces de poner en marcha un proyecto común y consolidarlo.

“DETRÁS DEL PRODUCTO HAY MILES DE FAMILIAS”

Cuatrocientos mil olivareros y más de dos mil estructuras ligadas al sector hacen que estemos hablando de un número importante de personas relacionadas con la aceituna y el aceite. “Tenemos la esperanza y la convicción -afirma Teresa Pérez Millán- de que esto sirve para mejorar la situación de todos y cada uno de los integrantes del sector. Sabemos que detrás de cada uno de ellos hay una familia. Yo calculo que estamos hablando de millones de personas que viven directa o indirectamente del aceite”.

-. ¿Cuál es su objetivo?

-. Poner en el mercado proyectos cada vez más ambiciosos, que consigan dar mejores resultados, que sean de éxito en el menor tiempo posible. El sector necesita ese retorno a corto plazo: que consigamos vender mas y mejor los aceites de oliva de España.

-. ¿Es consciente de que tiene entre sus manos oro líquido?

-. Hace tres años, en la primera entrevista que me hicieron, me dijeron: “Tiene usted una responsabilidad tremenda”. Sin duda, eso es así. Estamos hablando de un producto estrella que tiene detrás a muchísima gente y eso tampoco hay que perderlo de vista a la hora de tomar decisiones.

-. ¿Sus gustos personales están ligados también al aceite?

-. Sí, por supuesto. Soy consumidora. Siempre comienzo el día con un desayuno español: tostada con aceite de oliva virgen extra, tomate…Sobre todo, los fines de semana me doy un homenaje en el desayuno porque tengo más tiempo. Pero entre semana, como las cafeterías cada vez van incorporando más este desayuno, procuro no perderme esos pequeños placeres.

-. ¿Cocina con aceite de oliva?

-. Sí, siempre. Soy de las puristas del aceite de oliva virgen extra de distintas variedades. Tengo varias botellas abiertas a la vez por la curiosidad natural de conocer diferentes marcas. Reconozco que me gusta también catar aceites, degustarlos.

A Teresa Pérez Millán le faltan horas al día. Me dice que necesitaría una jornada de 36 horas y, a lo mejor, no sería suficiente para sacar el trabajo adelante. Le quita el sueño saber que en el ámbito de la promoción los resultados no son inmediatos.

Al hacer balance de estos tres años, dice estar tranquila “por la cantidad de proyectos desarrollados, iniciativas lanzadas y resultados conseguidos”. Ahora se propone ampliar las redes de comunicación para llegar a más número de personas. “Estamos dándole mucha importancia a la comunicación on line. Nuestro principal objetivo es rejuvenecer al consumidor”. Parten de personas que tengan autonomía, poder adquisitivo y que estén entrando en el mercado laboral: “Pueden ser padres o futuros padres de familia. Los estudios de consumo dicen que los que más consumen aceite de oliva son las personas que están por encima de los cincuenta años. Hay que conquistar a todos aquellos que todavía no han entrado en este consumo”.

-. El aceite de oliva se muestra como valor extra en determinados productos y así lo anuncian.

-. Eso demuestra que el aceite de oliva es un valor y que el consumidor lo percibe así. Entre unas patatas fritas en las que no se especifica nada y otras en donde se dice específicamente “Aceite de oliva virgen”, este último el producto aparece como mejor. El consumidor lo reconoce y está dispuesto a pagarlo. Lo tiene claro. En España, cuando uno habla de aceite de oliva, el consumidor lo asocia a producto saludable, a invertir en salud.

-. ¿El otro objetivo será que el consumidor sepa que si en un producto figura en el etiquetado “Aceites vegetales”, ahí no habrá aceite de oliva?

-. Soy partidaria de que cuánta más información, mejor; y que cada cual, libremente, desde el conocimiento, escoja. Está claro que cuando no se dice explícitamente “Aceite de oliva”, hay que tener por seguro que en ese producto no hay aceite de oliva. El aceite de oliva es un valor añadido, siempre se suele destacar por separado al grupo de los que se amparan en etiquetas como aceites vegetales. Cuando uno está hablando de mejor producto y más saludable, desde el punto de vista nutricional, se refiere a los aceites de oliva.

-. ¿Es optimista en cuanto al sector y al aceite?

-. En general, siempre; y en cuanto al sector, también. Un buen producto y las cosas bien hechas siempre acaban encontrando su lugar. El mercado está ahí y los consumidores están también dispuestos a pagar por un producto estrella, de calidad. Es verdad que todavía hay que llegar a nuevos sectores poblacionales y países… y algunos de ellos no están cerca.

-. No hemos hablado de las muchas campañas que realizan fuera de nuestras fronteras.

-. Si contabilizamos las campañas exteriores año a año, se han hecho más de cincuenta campañas de promoción en tres años. En total hemos ido a quince países. Hemos echado el resto y vamos a seguir echándolo en Estados Unidos, China, India, Rusia, Australia, Brasil, México y los países del Este de Europa porque han sido trampolín hacia Asia. Los resultados de estas campañas ya los hemos comenzado a ver. En 2010 se alcanzaron 846.000 toneladas, récord histórico en exportación y este año, todo apunta que se va a volver a superar esa cifra. También se ha desarrollado la promoción en Europa: en Francia, Reino Unido, Bélgica, Holanda y España seguiremos haciendo campañas. Muchos piensan que en España ya no hace falta promoción porque dicen que todos conocen y consumen el producto, pero todavía nos queda mucho trabajo. Por ejemplo, en el campo de la restauración, el tratamiento que se da a los aceites de oliva no refleja la calidad de este producto. Debería estar etiquetado encima de la mesa y con un cierre inviolable para que el consumidor tenga el producto en las mejores condiciones. Para que en el exterior te respeten, en España deberíamos respetar el producto. No se está dando el trato que merece el aceite. En España no se concibe un restaurante que no tenga una aceitera, pero no es suficiente. Estamos por detrás de otros países como Italia y Portugal, que han sabido darle ese valor al producto y al sector sacando una normativa para que en la mesa de sus restaurantes el producto esté convenientemente presentado, envasado y etiquetado.

-. Es importante también la conservación del producto.

-. Efectivamente, ahí los distribuidores podrían hacer una gran labor para acabar con el desconocimiento que existe para la conservación del aceite de oliva. Su ayuda vendría con un buen etiquetado en donde se especificara cómo tiene que conservarse. Por ejemplo, no se puede dejar la aceitera todo el día expuesta al sol en una terraza en pleno verano, se tiene que sacar sólo cuando se vaya a consumir porque, si no, ese aceite se irá deteriorando más rápidamente. Hay una serie de detalles que no costarían mucho aplicar y mejorarían la conservación del producto. Sé que hay muchos hábitos que cambiarán con el tiempo, lo que ya no sé es si tendrán que pasar tres, diez o quince años. La gente debería acostumbrarse a dejar la botella original, tapada, alejada de las fuentes de luz y de calor. Mimar el producto es esencial.

-. Ahora, ¿cuál es el reto más inmediato?

-. Tenemos una nueva extensión de norma que nos va a permitir poner en marcha nuevas acciones durante otros tres años. Hay que seguir trabajando duro y apostando por el crecimiento. Creo profundamente en el producto y en el sector. Espero saber contagiar a todos de este optimismo, a pesar de las muchas dificultades que tenemos, y posicionar los aceites de oliva de España en el lugar que se merecen.

Información obtenida de:

http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/358706/teresa-perez-el-aceite-de-oliva-se-asocia-en-espana-a-producto-saludable

El aceite andaluz recupera los elogios

Lunes, 5 de Diciembre de 2011

Los aceites de oliva de alta gama de cuatro empresas oleícolas andaluzas han copado los primeros puestos de la prestigiosa Guía Flos Olei 2012, una firma italiana que sirve de referencia para todo el mundo gastronómico. Las jiennenses Castillo de Canena y Galgón 99 y las cordobesas Manuel Montes Marín y Aceites de la Subbética son, por este orden, las que han obtenido la máxima calificación mediante unos estrictos y severos métodos de selección, cata y evaluación de los aceites producidos en más de 20 países.

Las cuatro firmas oleícolas de Andalucía lideran el selecto ranking de 16 aceites de alta gama que han obtenido la máxima puntuación, 97. Pero en los tres escalones siguientes se sitúan otros aceites de la comunidad, como Aroden (de la Subbética cordobesa), Potosí 10 y Campoliva (Jaén) y el aceite ecológico de Rafael Alonso Aguilera, producido en el desierto almeriense de Tabernas. La Guía Flos Olei la edita el crítico y consultor italiano, Marcos Oreggia, que selecciona los mejores aceites entre un panel de expertos catadores. La guía se edita en más de 40 países en inglés y en italiano.

“Los aceites andaluces ya han dejado atrás sus prejuicios y confían en su calidad”, asegura Francisco Vañó, director general de Castillo de Canena, un aceite que ha logrado la máxima calificación y que ya el pasado verano obtuvo en Estados Unidos el premio Sofi Award de Oro, asimilado a los Oscar gastronómicos. La obtención del mejor aceite posible obliga a estas industrias a adelantar la campaña de recolección, molturar de inmediato y realizar la extracción en frío. Los rendimientos son menores aunque a cambio se obtiene un aceite de las máximas cualidades organolépticas Es el caso también de Galgón 99, que produce el aceite bajo la marca Oro Bailén, un aceite de la variedad picual con gran intensidad en matices tanto verdes como maduros en su punto óptimo.

El tercer y cuarto puesto lo han obtenido los aceites cordobeses de Manuel Montes Marín, que forma parte de la Denominación de Origen de Priego de Córdoba, y Almazaras de la Subbética, de Carcabuey. Esta última es una empresa en la que se involucran 4.000 agricultores y con olivares picudos y hojiblancos. “Hemos logrado un cambio cualitativo importante; Andalucía es donde se hace el aceite con mayor calidad y tenemos que aprovechar ese hecho diferencial”, subraya el empresario Francisco Vañó.

El aceite andaluz de alta gama ha contribuido también a que en la última campaña se haya batido el récord nacional de exportaciones, con más de 800.000 toneladas, lo que supone el 60% de toda la producción y, prácticamente, la misma cantidad que produjeron conjuntamente Italia, Grecia y Portugal. Solo en Estados Unidos el aceite andaluz crece a un ritmo del 20% anual y el año pasado las ventas superaron los 150 millones de euros.

Información obtenida de:

http://www.elpais.com/articulo/andalucia/aceite/andaluz/recupera/elogios/elpepuespand/20111102elpand_11/Tes

“Hay que hacer trabajo de hormiga y ser muy paciente”

Lunes, 21 de Noviembre de 2011

Rosa Vañó nunca imaginó que vería con sus propios ojos cómo una botellita de medio litro de aceite de oliva de alta gama producido en su almazara familiar de Jaén se vendería en las tiendas gourmet de Nueva York. Y más después de recordar cómo fueron los inicios: “El primer mes facturamos 50 euros y estuvimos a punto de tirar la toalla, pero tuvimos paciencia”. Vaya si la tuvo.

Hace ocho años, cuando cumplió los 40, pensó que era un buen momento de emprender un nuevo reto profesional. Ella dejó su trabajo como ejecutiva en Coca Cola —antes estuvo en Warner y en Universal— y su hermano Francisco hizo lo propio en un banco, y decidieron transformar la vieja aceitera de su padre —con más de dos siglos de historia— en una envasadora de los aceites más selectos. El resultado en este tiempo ha sido espectacular: Aceite Castillo de Canena está hoy presente en 40 países, y la semana pasada fue catalogado como el mejor del mundo por la guía italiana Flos Olei, una publicación de culto en el sector oleícola.

En la finca familiar de los Vañó —unas 1.500 hectáreas de olivar de regadío en la comarca de La Loma— ya ha empezado la recolección de su variedad arbequina. Lo hacen anticipándose más de un mes al inicio oficial de la campaña con la idea de obtener la máxima calidad del llamado oro líquido. Una práctica que hoy ya siguen muchos otros olivareros y que intenta cambiar la tendencia en un sector donde se da la paradoja de que España, que es líder mundial en producción, vende más del 80% del aceite a granel a Italia, que domina los mercados con el producto envasado. “Los graneles no sacan de pobre, el mercado paga por los aceites de calidad”, comenta la directora comercial de Castillo de Canena.

Y así fue como Rosa, aprovechando su experiencia en la empresa privada y los cuatro idiomas que habla, diseñó un plan de mercadotecnia para posicionar su marca en los mercados internacionales. A más crisis, más exportación. Hoy, el 70% de sus ventas llegan del exterior. Lo hizo primero en Estados Unidos, donde este año se ha hecho con el premio Sofi Award de Oro, asimilado a los Oscar gastronómicos, y más tarde en el sudeste asiático, donde su aceite virgen extra es muy apreciado por sus propiedades saludables. Castillo de Canena crece cada año en China o en Japón. “Ha sido clave el acercamiento que Internet ha hecho de la cultura mediterránea y también la difusión que hacen los principales cocineros españoles”. La empresa dedica uno de sus comerciales al seguimiento de las redes sociales en el campo agroalimentario.

Tan asentada está la empresa olivarera que la llegada de la crisis no la han notado. “Los momentos de crisis son también momentos de oportunidades”, advierte Rosa Vañó, que en 2008 fue nombrada Mujer Empresaria del Año y que está revolucionando un sector tan masculinizado en el que se ha hecho respetar. “Esto es una cuestión de paciencia, y luego de talento, y si se tienen las dos cosas mucho mejor”, recomienda esta olivarera, casada y con tres hijos y que duerme unas 200 noches al año fuera de España debido a sus viajes comerciales. “En este sector, como en otros muchos, la gente quiere resultados a corto plazo, pero antes hay que hacer mucho trabajo de hormiga y llamar muchas veces a la misma puerta”.

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http://politica.elpais.com/politica/2011/11/01/actualidad/1320173499_342806.html

El aceite andaluz recupera los elogios

Lunes, 21 de Noviembre de 2011

Los aceites de oliva de alta gama de cuatro empresas oleícolas andaluzas han copado los primeros puestos de la prestigiosa Guía Flos Olei 2012, una firma italiana que sirve de referencia para todo el mundo gastronómico. Las jiennenses Castillo de Canena y Galgón 99 y las cordobesas Manuel Montes Marín y Aceites de la Subbética son, por este orden, las que han obtenido la máxima calificación mediante unos estrictos y severos métodos de selección, cata y evaluación de los aceites producidos en más de 20 países.

Las cuatro firmas oleícolas de Andalucía lideran el selecto ranking de 16 aceites de alta gama que han obtenido la máxima puntuación, 97. Pero en los tres escalones siguientes se sitúan otros aceites de la comunidad, como Aroden (de la Subbética cordobesa), Potosí 10 y Campoliva (Jaén) y el aceite ecológico de Rafael Alonso Aguilera, producido en el desierto almeriense de Tabernas. La Guía Flos Olei la edita el crítico y consultor italiano, Marcos Oreggia, que selecciona los mejores aceites entre un panel de expertos catadores. La guía se edita en más de 40 países en inglés y en italiano.

“Los aceites andaluces ya han dejado atrás sus prejuicios y confían en su calidad”, asegura Francisco Vañó, director general de Castillo de Canena, un aceite que ha logrado la máxima calificación y que ya el pasado verano obtuvo en Estados Unidos el premio Sofi Award de Oro, asimilado a los Oscar gastronómicos. La obtención del mejor aceite posible obliga a estas industrias a adelantar la campaña de recolección, molturar de inmediato y realizar la extracción en frío. Los rendimientos son menores aunque a cambio se obtiene un aceite de las máximas cualidades organolépticas Es el caso también de Galgón 99, que produce el aceite bajo la marca Oro Bailén, un aceite de la variedad picual con gran intensidad en matices tanto verdes como maduros en su punto óptimo.

El tercer y cuarto puesto lo han obtenido los aceites cordobeses de Manuel Montes Marín, que forma parte de la Denominación de Origen de Priego de Córdoba, y Almazaras de la Subbética, de Carcabuey. Esta última es una empresa en la que se involucran 4.000 agricultores y con olivares picudos y hojiblancos. “Hemos logrado un cambio cualitativo importante; Andalucía es donde se hace el aceite con mayor calidad y tenemos que aprovechar ese hecho diferencial”, subraya el empresario Francisco Vañó.

El aceite andaluz de alta gama ha contribuido también a que en la última campaña se haya batido el récord nacional de exportaciones, con más de 800.000 toneladas, lo que supone el 60% de toda la producción y, prácticamente, la misma cantidad que produjeron conjuntamente Italia, Grecia y Portugal. Solo en Estados Unidos el aceite andaluz crece a un ritmo del 20% anual y el año pasado las ventas superaron los 150 millones de euros.

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http://www.elpais.com/articulo/andalucia/aceite/andaluz/recupera/elogios/elpepuespand/20111102elpand_11/Tes

Un aceite sin fronteras

Lunes, 21 de Noviembre de 2011

Si durante el Imperio Romano el aceite de la Bética era uno de los bienes más preciados exportados a Roma, con Corduba entre las principales abastecedoras, casi dos mil años después los olivareros cordobeses siguen poniendo su oro vegetal en Italia, pero también en más de ochenta países de los cinco continentes. Eso ha permitido a las almazaras de la provincia destinar, solo en la campaña que acaba de finalizar, más de la mitad de lo que producen al extranjero, ya que entre octubre y agosto (falta por cerrar septiembre) las industrias olivareras pusieron en el mercado internacional 137.578 toneladas. Esta cifra supone un récord histórico en este periodo, superando los mismos 11 meses de la campaña 2009/2010, cuando se llegó a 121.927 toneladas.

Las exportaciones han permitido ingresar 300,19 millones de euros, la tercera cantidad más importante en la serie histórica tras los 372,6 millones del periodo 2007/2008 (entre octubre y agosto) y los 324,3 del 2006/2007. Estos menores ingresos de la pasada campaña, con respecto a las dos cosechas citadas, están relacionados con la importante caída del precio del aceite que, aunque aporta mejores valores que el mercado nacional, ha caído drásticamente. Así, mientras que la cotización media llegó a 3,78 euros por kilo en las exportaciones que hizo Córdoba en la campaña 2005/2006, la cifra ha bajado progresivamente hasta situarse en 2,18 euros en la cosecha 2010/2011. No obstante, supera el valor medio de 1,88 euros que se registró en el mercado nacional para el aceite de oliva.

Los países de la Unión Europea suelen ser los que absorben la mayoría de las exportaciones cordobesas, aunque hay una gran diversidad de destinos, pues el zumo de la aceituna de la provincia es demandado por más de ochenta países de todo el mundo. Italia, como sucedía en el Imperio Romano, es la gran compradora de aceite cordobés. Entre octubre del 2010 y agosto del 2011 se exportó aceite a este país por valor de 121,6 millones de euros. A gran distancia se sitúa el siguiente destino, que es Portugal, con unas compras por 20,08 millones. Detrás le siguen Estados Unidos (19,35) y Francia (18,94).

Y si el volumen exportado ha llegado al máximo, también ocurre desde hace décadas que una inmensa mayoría del aceite (algunos expertos hablan de más del 80%) se sigue vendiendo al exterior a granel, con lo que el gran valor añadido no se está aprovechando.

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http://www.diariocordoba.com/noticias/temadia/un-aceite-sin-fronteras_674200.html

Los olivareros recibirán más de 500 millones por la cosecha de aceite

Lunes, 21 de Noviembre de 2011

Las primeras almazaras de Córdoba han comenzado a abrir sus puertas para recibir la aceituna que madura más temprano en la provincia. Más de 50 municipios aportarán el milenario fruto para la elaboración de las 261.381 toneladas de aceite que prevé la Delegación Provincial de Agricultura. Esta producción, la cuarta más alta de la historia, permitirá a los olivareros cordobeses recibir alrededor de 500 millones por las ventas, a los que se unirán más de 160 millones en subvenciones de la Unión Europea (UE). El principal cultivo de la provincia, que se extiende sobre 345.000 hectáreas, volverá a ser el mayor generador de empleo en muchos municipios de Córdoba entre los meses de noviembre y marzo, pues se estima que se generarán alrededor de 4 millones de jornales. Como ocurrió en la pasada campaña, las organizaciones agrarias han advertido de que no será necesaria la llegada de trabajadores de otras provincias, pues el mercado laboral local cubrirá la demanda que se presentará en la recogida de aceituna y no serán necesarios trabajadores de otros países.

LOS PRECIOS La mayor preocupación de los olivareros cordobeses vendrá por las bajas cotizaciones del aceite de oliva. Desde que en la campaña 2005/2006 se alcanzó el precio máximo (4,19 euros por kilo), la tendencia bajista ha provocado que hasta en dos ocasiones se haya tenido que activar el sistema de almacenamiento privado al caer el precio en origen por debajo de los valores de referencia fijados por la Unión Europea (UE) en 1998. Así, en el año 2009 se aprobó retirar aceite del mercado, lo que posibilitó una subida temporal de las cotizaciones. Hace unas semanas se aprobó también activar el almacenamiento privado al caer la cotización del aceite virgen por debajo del valor de referencia. Esta decisión, muy esperada por el sector aunque ha sido criticada por la tardanza en su aprobación, es una de las mayores esperanzas de las almazaras de la provincia, ya que confían en que pueda contribuir a subir los bajos precios en los que se encuentra el mercado. El virgen extra estaba la semana pasada a 1,89 euros el kilo, mientras que el virgen de un 1 grado se encontraba a 1,75 y el lampante, a 1,64.

De no ser por las ayudas agrarias que proceden de la Unión Europea (UE), la producción de aceite de oliva sería insostenible con estos precios. Así, la Consejería de Agricultura estima que producir un kilo de aceite en un olivar de secano con pendiente moderada requiere una inversión 2,19 euros. Este coste sube cuando se trata de olivar de secano en alta pendiente (2,48 euros) o se reduce en el cultivo de regadío tradicional con pendiente moderada (2,07).

GRANDES PRODUCTORES Las cooperativas cordobesas con mayor volumen de la provincia prevén una buena campaña de aceite, sobre todo en la variedad hojiblanca. Almazaras de la Subbética (Carcabuey y Priego), la entidad de primer grado que produce más aceite en la provincia, espera molturar entre 60 y 70 millones de kilos de aceituna y elaborar unas 15.000 toneladas de aceite, frente a las 9.000 de la pasada campaña. Esta almazara inició la producción de aceite el día 24. La segunda cooperativa de primer grado en volumen de producción, Nuestra Señora de Guadalupe (Baena), espera alcanzar una producción récord de aceite. La entidad prevé molturar cerca de 45 millones de kilos de aceituna y superar los 9,1 millones de kilos de aceite de la pasada campaña, que supone el máximo de esta cooperativa.

En el caso de la Olivarera de Lucena, integrada en el Grupo Hojiblanca, contempla recepcionar unos 40 millones de kilos de aceituna y producir 8 millones de aceite de oliva.

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http://www.diariocordoba.com/noticias/temadia/los-olivareros-recibiran-mas-de-500-millones-por-cosecha-de-aceite_674202.html

Pedro L. Rubio: “El aceite de oliva es el buque insignia español, no la paella o el gazpacho”

Martes, 15 de Noviembre de 2011

“El mejor aceite del mundo es español”, así de seguro y contundente se expresa Pedro Luis Rubio Aragonés, vicepresidente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español. Pertenece a una familia vinculada estrechamente al aceite durante tres generaciones. Su abuelo ya compró una almazara y también fue harinero. Después llegó su padre, con una gran personalidad, que fue quien dio un gran impulsó al negocio familiar. Finalmente, accedió él al sector, compaginando sus estudios de Ciencias Económicas y Empresariales en CUNEF (Colegio Universitario de Estudios Financieros) con el trabajo. “Mi padre necesitaba mi ayuda y empecé en el turno de tarde, pero acabé trabajando el día entero. Aquello fue duro pero no me arrepiento de nada”, recuerda.

Pedro Luis Rubio se introdujo en el mundo empresarial siendo muy joven. “Era consciente de que estaba haciendo cosas que no correspondían a mi edad. Eso me permitió tener una formación y una amplitud de miras en el negocio muy grande”. Le pilló la época más dura en la que los médicos no promovían el consumo de aceite de oliva como lo hacen ahora. También vivió la llegada del aceite de girasol, la modernización del sector industrial… “A finales de los años 70, el sector industrial empezó a tomar conciencia de que había que envasar el producto. Hasta entonces la gente iba con su bidón de cinco litros al economato a que se lo rellenaran. Ya nadie se acuerda. La gente de nuestro sector que se queja de cómo estamos ahora, no recuerdan cómo estábamos hace 30 ó 40 años. En ese sentido, el salto ha sido abismal”, afirma.

A finales de los 70 -nos cuenta Pedro Luis Rubio- se empezaron a instalar plantas envasadoras. “Mis primeros recuerdos del olivar eran de la carretera de Andalucía con los olivos arrancados. Una imagen pavorosa. En España se han arrancado olivos igual que se han arrancado viñas. Sin embargo, ahora tenemos una agricultura extraordinaria y cuando bajas a Andalucía ves unas explotaciones agrícolas maravillosas con regadíos, con gran cantidad de variedades, con un proceso agrícola fuera de serie. Ahora las industrias tienen una tecnología, un tratamiento del producto, unos procesos de calidad e industriales espectaculares. Ese es el gran cambio que ha dado tanto la agricultura española como la industria española”.

-. ¿Vamos a asistir a algún otro cambio próximamente?

- El último cambio ha sido convertirnos en un sector exportador: la internacionalización de la que hablábamos para todos los sectores. El salto cualitativo y cuantitativo se ha producido en los últimos tres años, que hemos pasado de ser un sector dedicado básicamente al consumo interno, a ser un sector claramente exportador. En este momento, ya exportamos el 60 por ciento o el 70 por ciento de nuestro producto.

-. ¿A qué países exportamos principalmente?

- El mundo del aceite distingue entre los grandes productores, como son España, Italia, Francia, Portugal… Países en los que había una gran cuota de producción. El aceite se iba rápidamente hasta los 8, 9 ó 10 litros por persona. En ese ambiente nos hemos estado moviendo durante un tiempo. El resto del mundo estaba y casi sigue, entre el 0 y el 1… esa es la tónica. Representamos el 3 por ciento del consumo mundial y tenemos un enorme recorrido por hacer. Europa ya ha entendido el valor del aceite de oliva y las cifras de venta en Inglaterra, en Francia y en Alemania son excelentes. Ya empezamos a tener países con un consumo muy poderoso en la Unión Europea. Sobre todo, se ha conseguido asociar ese consumo a dos cosas: la calidad y la salud y que el aceite es un producto más caro porque tiene un proceso de cultivo más costoso. Estamos hablando de un árbol frente a una planta. Es decir, el girasol o la soja no tienen tantas incertidumbres como el olivo.

PIONERO EN EL MERCADO ASIÁTICO

Cuando nadie apostaba por el mercado asiático, Pedro L. Rubio, en cambio, tuvo el acierto de pensar que este área sería importantísima en el futuro y acertó. Podríamos decir que fue visionario.

-. Nosotros hicimos una primera aventura asiática viajando a Japón, 30 años atrás. Ha sido una experiencia extraordinaria por el mercado tan complicado que era. En aquel momento, estuvimos hablando de aceite para la piel, los skin oils, porque realmente el consumidor japonés no identificaba el aceite de oliva como referencia. Ayudó mucho que un médico muy famoso hablara en la televisión, en un programa de máxima audiencia, y dijo que existía un aceite en el Mediterráneo que era maravilloso y que tenía atributos naturales que ellos buscaban en otros aceites de forma artificial. En Japón hay un consumo importante de los funtional oils, los aceites funcionales. Son aceites en los que, partiendo de un aceite básico, como la soja o el girasol, por medio de aditivos y después de un proceso de homologación, se vende como un aceite sano. La diferencia que tiene el aceite de oliva con estos aceites funcionales es que las propiedades que posee las consigue de forma natural.

-. La clave está en identificar aceite de oliva con dieta sana, ¿verdad?

-. Si fuéramos capaces de identificar una dieta sana con el consumo de aceite de oliva, además de llevar una vida sana, conseguiríamos la prevención de un montón de problemas de salud. Ese es uno de los dos grandes éxitos del aceite de oliva. Por un lado la salud y por el otro, la gastronomía. Los aceites de semillas refinados son todos iguales y sé que con esto se enfadará mucha gente, pero la variedad de matices que tiene el aceite de oliva hace que un cocinero pueda innovar, crear, darle un punto artístico a la cocina que no lp tendría con otros aceites. Cuando ahora hablamos de cocina gourmet es que los cocineros del mundo están aterrizando en el aceite de oliva.

-. ¿Si el aceite fuera americano en lugar de español, estaría el mundo entero consumiendo aceite de oliva?

-. ¡Claro! Hay mucho camino que recorrer. El aceite es nuestro y se produce aquí casi la mitad de lo que se consume en el mundo. Si el aceite fuera americano o alemán lo tendríamos aquí hasta en la sopa y estaría prescrito para los niños antes del desayuno. Pero somos nosotros, españoles, un tanto especiales en todo eso de promocionarnos. Pero esto ha cambiado, el reto de la internacionalización del que hablábamos es lo que hay que conseguir.

Pedro L. Rubio consiguió unas relaciones tan fluidas con Japón que cuando el presidente de la compañía japonesa con la que han colaborado durante tres décadas se jubiló, vino a España. “Se trasladó hasta nuestra fábrica, a Toledo, a plantar un olivo en el 25 Aniversario de las relaciones entre la dos empresas. En todo ese tiempo han existido muchas alegrías, muchas batallas, mucha conquista de mercados y, la verdad, yo me he sentido a veces muy solo en una ciudad tan dura como Tokio.

¿Después llegó China?

-. Desarrollamos un importante trabajo en Japón y quisiera destacar el magnífico trabajo de mis hermanos, sobre todo, del mayor, Juan Carlos, que comprendió que la internacionalización sería la clave a medio y largo plazo. Eso ya nos hizo pensar que si éramos capaces de llegar hasta Japón o China, podríamos llegar a cualquier lugar del mundo. Ha sido una experiencia muy larga y es la misma que hemos aplicado para para Europa o América.

-. ¿Fueron los primeros en creer en China?

- China es, hoy por hoy, un país exportador, basado en unos costes muy baratos y en una situación social que a cuenta de no tener ciertas prestaciones sociales, hace que los salarios sean muy bajos. Eso es lo que la convierte en un gran competidor como exportador. Ir a un país como ese, en el que había más millones de personas en el umbral de la pobreza, a vender aceite de oliva, era algo muy delicado. Nuestro principio era allí vender en los grandes centros comerciales donde instalaban gourmets corners. De esta manera, la nueva clase multimillonaria china podía comprar caviar, aceite de oliva y champán. De ahí nos hemos abierto a los lineales para la venta de nuestros productos. Actualmente hay unos 100 millones de personas con un nivel de vida europeo y esos 100 millones ya son objetivo para el consumo de aceite de oliva. Por eso, nosotros tenemos que estar ahí. Esa es la experiencia personal y empresarial que yo he intentado aportar a las instituciones en las que he estado en los últimos años.

EL MEJOR ACEITE DEL MUNDO

El vicepresidente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español no lo titubea, el mejor aceite del mundo está en el sur de Europa. “Sin duda el mejor aceite del mundo es español. En España hay una variedad extraordinaria de aceites. Quiero recordar que en algunos de los premios más importantes del mundo, las últimas marcas ganadoras han sido de Jaén. Eso es algo histórico porque Jaén ha sido la gran despensa del mundo, pero hasta hace poco no se la consideraba productora de grandes calidades. Pues en Jaén hay ya una iniciativa de muchísimas familias, de muchas almazaras y cooperativas que están haciendo unos aceites extraordinarios. Eso da un vuelco a la visión de España como país productor frente a Italia, como país vendedor, que tanto daño nos ha hecho y nos sigue haciendo. Combatimos ya con una extrema firmeza y eso nos ayuda mucho. Italia ha comprendido que la fortaleza del mercado español, y de su sector industrial, le obliga a entenderse con nosotros antes de seguir combatiéndonos. Este año ha habido un congreso extraordinario en Córdoba, ‘Beyond Extra Virgin’ ['Más allá del virgen extra'], en el que italianos, norteamericanos y españoles hemos hablado del futuro del aceite de oliva. Esto era algo impensable hace unos 5 años. Nuestro objetivo ahora es luchar para ser líderes en marcas, en valor, en calidades y en cuotas de mercado”.

-. ¿Cuáles fueron las conclusiones de ese encuentro?

-. Italia aceptó el reto de que España es capaz de hacer las máximas calidades en todos los mercados y que, además, sabe aplicarlas a la nueva cocina. Creo que tenemos un hecho diferencial sin explotar aún. No podemos negar que la cocina italiana es estupenda, pero hay que reivindicar que la cocina española puede ir un punto más allá en asuntos de creatividad y en otros aspectos cualitativos. La materia prima que tiene España en su cocina es extraordinaria y permite un juego de arte, creatividad y de estética que la cocina italiana no tiene.

-. Que esa gastronomía tan creativa haya ido acompañada del aceite de oliva, ¿ha potenciado al sector olivarero español?

-. Ha sido básico que los grandes cocineros vean clave al aceite de oliva para su cocina. Arrancó en primavera la iniciativa de potenciar el Desayuno Español y ahora estamos potenciándola a nivel internacional. En el camino hablábamos de la suma de buenos componentes en la cocina y es lo que al final nos puede configurar una imagen de marca. Nuestros vinos, nuestros aceites, nuestros quesos son extraordinarios, tenemos una variedad de productos fabulosos, pero no los hemos puesto en conjunto. Si llegas a cualquier país del mundo y preguntas por un restaurante italiano, lo tienes. Los restaurantes chinos, igual. Los japoneses han creado una red de cocina japonesa en menos de 10 años a nivel mundial. Nosotros no lo tenemos tan fácil, por nuestro tipo de cocina. Pero sí debemos ser capaces de crear una red española en todas las ciudades del mundo que no se base en la paella, la sangría y el gazpacho, que con todo el respeto, no pueden ser el buque insignia de la cocina española.

-. ¿Cuál debería ser el buque insignia?

-. El aceite de oliva. De hecho, nosotros lo estamos reivindicando. Es el nexo de unión de todo lo demás. Somos compatibles con los buenos vinos, los buenos quesos, los buenos pescados… Deberíamos figurar siempre a la cabeza de la lista porque no se entendería una buena cocina española sin el aceite de oliva.

“EL ACEITE ES PARA MÍ UNA FORMA DE VIDA”

Pedro L. Rubio está convencido de que, más que sangre, corre aceite por sus venas. “Para mí es una forma de vida, de pensar y de sentir. Desde los 18 ños de edad he tenido una intensa dedicación a este sector. He llegado mucho más lejos de donde quería llegar, he estado en todas las instituciones donde he aprendido muchas cosas y donde nunca habría imaginado estar. Creo que eso me ha permitido ver el aceite de oliva con una visión mucho más global, más internacional, más a largo plazo. Ese sentimiento por el aceite me hace pensar cómo me gustaría que estuviera el aceite este año pero sobre todo como me gustaría que estuviera el aceite a diez años vista. Tengo mi propia idea de cómo posicionar el aceite de oliva, el de mi tierra, el de España… ese sentimiento lo tengo y lo vivo”.

-. Pues aprovecho, ¿qué va a ocurrir en el sector dentro de diez años?

-. El sector va a ir claramente a mejor. Todo se puede romper en esta vida pero en los últimos años se han sentado las bases para hacer un crecimiento en los factores más importantes: la valorización del producto y su internacionalización. Industriales, productores, sindicatos agrarios, hasta los políticos… en eso estamos unidos en este momento. Se están poniendo las bases para que internacionalmente se expanda el producto y que vayamos a un consumo en Europa muy elevado, a liderar el valor de la marca, de la imagen, del precio, a liderar de verdad. Creo que en 10 años esto habrá cambiado radicalmente.

-. ¿Qué papel ha desempeñado y está protagonizando la Interprofesional?

-. La Interprofesional ha sido el nexo de unión. Es una aventura de éxito que estudiarán las universidades de economía en el futuro. Ha permitido resolver de golpe una serie de problemas políticos, sindicales, de relaciones en el mercado entre productores y distribuidores, ha globalizado el sector español, ha creado un head-office -un centro de inteligencia y de recursos- en el cual se filtran ideas y se canalizan problemas. Además, con el dinero común se genera una estrategia para luchar en los mercados. Esa es la base para que dentro de 10 años, si seguimos manteniendo ese esquema, este sector mejore de forma continuada. La Interprofesional tiene que servir, además, para huir de ese esquema que viene del régimen anterior y que ha institucionalizado Europa: la subvención, la ayuda o la protección. Cuando hablo con amigos surafricanos que no saben ni pronunciar la palabra subvención, y compiten de forma maravillosa en sectores agrícolas, se sorprenden de los grados de protección que tenemos aquí y que son herederos del tratado de Roma de 1956. Ese esquema proteccionista, que ahora está en revisión por su coste, tiene que dar paso a una economía en la que seamos nosotros mismos capaces de generar el mercado y la calidad del producto, suficientes para no necesitar otro tipo de ayudas.

-. ¿Cuál de los eslabones de la cadena es más débil?

-. A quienes preguntes te dirán que ellos… pero, por hacer una fotografía de conjunto, es necesario saber que hay un millón de agricultores, 1.700 almazaras y unos 100 envasadores. Esto ha creado una pirámide perversa en cuya cúpula están 10 o 12 señores que son la gran distribución, con un poder de compra enorme. Ellos han hecho un proceso de concentración terrible, y ese poder de compra y de manejo del mercado se irradia hacia abajo y genera presión. La realidad es que, cuando hemos hecho un estudio sobre quién gana o pierde, nadie ganaba excesivamente. En términos comparativos el productor o el industrial ganan poco y, curiosamente, el distribuidor tampoco gana lo suficiente, lo cual quiere decir que somos un sector que ahora mismo está excesivamente comprimido. Batallamos contra la venta-pérdida. España ha multiplicado por 3 su cosecha y por casi 3 sus ventas y en ese casi hay una diferencia muy dura para la producción y es que los precios son bajos. Pero creo que no hay que perder la perspectiva. Porque si un sector que en 3 años, de exportar 400 millones de kilos, casi ha duplicado sus exportaciones, ahora debe mantener la calma. Creo que hay que apostar por la promoción, por la internacionalización, por generar consumidores a nivel mundial y así llegaremos a estabilizar la situación que vivimos en estos momentos.

-. ¿Ha llegado la crisis al sector?

-. El sector está creciendo entorno al 5 por ciento en cuanto a volumen. Curiosamente veníamos haciéndolo más hasta el verano y en términos de exportación estábamos incluso por encima de los dos dígitos. Esto no quita para que, en términos de precio y de rentabilidad, el mundo agrícola tenga una queja enorme porque los precios en los que se está operando en estos momentos son muy bajos. Esto es así después de encadenar una serie histórica de 3 años de mucha producción, con un clima que ha favorecido esas elevadas cosechas. Tenemos que vender más sobre todo fuera, pues creo que en muy poco tiempo estabilizaremos producciones, consumos y niveles de precios.

ACEITE DE OLIVA Y SALUD

Un litro de aceite vale dos euros y consumimos en España alrededor de 10 litros de media al año. “En términos económicos -asegura Pedro L. Rubio- nadie puede decir que eso sea desequilibrante en un hogar”. “Un viernes podemos gastarnos siete veces más en disfrutar de la noche española. En términos de salud, tenemos una parte importante que hacer, seguir apostando por la investigación y el desarrollo. Los señores de la soja han sabido desarrollar una gran cantidad de fármacos o de pastillas que parece que la soja ya vale para todo. Eso es lo que a nosotros nos hace falta. Para ello, además de más medios y más recursos, vamos a necesitar algo que hoy suena mal pero que me atrevo a decir: en algunos casos tenemos que ser flexibles en el uso del aceite de oliva en otros productos. El sector industrial puede sacar nuevos productos y puede implantar nuevas ideas a partir del aceite de oliva virgen. Ese es un paso que hemos de dar”.

Hacemos un paréntesis para hablar de la familia. Reconoce que en su casa todo ha girado en torno a una figura con una enorme fuerza y empuje en el sector, su padre. “Nosotros somos una familia -junto con otras tres o cuatro del sector- que pagamos el golpe de los años 70 y 80, cuando las multinacionales te querían comprar o cerrar. Algunas, con el lanzamiento de productos muy agresivos, como fue el girasol, que de la noche a la mañana se comió la mitad del mercado. Hubo cinco o seis hombres buenos que aguantaron el tirón de no vender sus empresas y luchar. Es la historia vivida por gente como mi padre, que tuvo que luchar con esos mecanismos y asumir la llegada a la Unión Europea. Junto a eso, entender que hubiera un comisario de otro país que decidía sobre temas específicos del olivar andaluz o del aceite español. Ahora ya nuestros hijos, esta generación, entiende esto con naturalidad pero antes no era así”.

EL SUEÑO DEL MOLINO E IR POR EL MUNDO

De los dos hijos de Pedro L. Rubio, su hija mayor estudia Periodismo y Comunicación, y el segundo se interesa por el mundo empresarial. De momento, desconoce si unirán su esfuerzo al sector familiar, siguiendo los pasos de su padre, pero esa será una decisión personal de cada uno de ellos. No ha dejado de soñar y pensar en tener un pequeño molino en un sitio especial “con mi mujer, haciendo una aceite muy especial y viajando por el mundo, sólo dedicándome a vender ese aceite”. De momento, ese sueño no ocupa lugar en su agenda: “Aún no toca, pero creo que no lo haríamos mal”.

Como Alonso Quijano, luchando contra los molinos de viento, sueña con que en las casas se desayune una tostada con aceite de oliva: un desayuno bautizado como español. “Ese sí que es mi objetivo que llamemos al desayuno, desayuno español. En segundo lugar, que a las vinagreras las llamemos aceiteras. Y, en tercer lugar, tener una pequeña bandeja con distintos aceites. A mí me parece que en una pequeña bandeja de aceites tiene que haber algún arbequino temprano, que ya los hay deLa Mancha, de levante y andaluces, no sólo de Cataluña, muy buenos. Hay que tener también un par de buenos aceites andaluces, hay picuales extraordinarios. Por supuesto, que tampoco falte un hojiblanca, un cornicabra de los montes de Toledo… ir jugando con ellos y aprender en la cocina. En términos de cifras, la fritura con aceite de oliva es la más económica, la más barata. Hemos llegado a un acuerdo con la Federación Española de Hostelería: es mejor pagar algo más de precio por el aceite de oliva y hacer las frituras con un aceite más resistente, con un punto de sabor que le da al alimento un tratamiento mucho más adecuado.

-. ¿Cuál es la última novedad en el sector?

-. Viene pisando muy fuerte la gente del mundo de la fruta, que está aplicando técnicas en el olivar que son muy revolucionarias y que logran sacar aceites muy frescos, con aromas y con sensaciones que son una auténtica fiesta. Tratan los olivos como si fueran frutales y no dejan que el árbol envejezca, los van retirando de forma secuencial para que el árbol siempre tenga un límite de edad. Recogen una aceituna de un árbol joven y en el primer momento de la campañ. Son aceites tremendamente aromáticos y divertidos.

-. ¿Acabaremos conociendo tantos aceites distintos como vinos?
-. Estamos hablando de un producto con un alto valor sensorial y gustativo. En el vino hay más de 600 valores que diferencia uno de otro y en el aceite llevamos un camino similar, un camino de desarrollo de las variedades, de las calidades, de las imágenes. Ya estamos identificando más de 100 valores. Afortunadamente, la cultura del aceite ha evolucionado enormemente y hoy los consumidores empezamos a tener un conocimiento que nos permite decidir, seleccionar unas zonas u otras. Yo siempre les digo a mis amigos que no me pregunten qué aceite deben tener en su casa. Les contesto que tienen que ser varios, deben probar y ser atrevidos. Detrás de una botella bonita siempre hay mucho trabajo. Te puede entrar por los ojos, pero estoy seguro que luego te llamará la atención el propio aceite.

-. Va a ser verdad que no tiene sangre, sino que corre aceite por sus venas…

-. Desde los 18 años no he hecho otra cosa. Para mí es una forma de vida, de sentir y de pensar… me hago un corte y sí, seguro que sale aceite.

Información obtenida de:

http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/352796/pedro-l-rubio-%E2%80%9Cel-aceite-de-oliva-es-el-buque-insignia-espanol-no-la-paella-o-el-gazpacho%E2%80%9D

Inaugurada la moderna cooperativa oleícola Nuestra Señora de Guadalupe

Martes, 15 de Noviembre de 2011

Ayer viernes tuvo lugar la inauguración oficial de las nuevas instalaciones de la cooperativa olivarera Nuestra Señora de Guadalupe de Úbeda, que se ha trasladado fuera del casco urbano, pasando de la avenida de Cristóbal Cantero (antigua circunvalación) al paraje de San Antonio (en la carretera de Jódar). Decenas de cooperativistas y representantes del tejido político, económico y social de la ciudad se dieron cita en el acto, que estuvo presidido por la consejera de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, Clara Aguilera.

Las nuevas instalaciones cuentan con la infraestructura necesaria para dar respuesta a todos los procesos que intervienen en una almazara, desde la recepción y clasificación de los aceites hasta el envasado de parte de ellos. En concreto, se han instalado 8 tolvas de recepción, 6 líneas de limpieza y pesadora con sus correspondientes cintas transportadoras y giratorios de reparto, 24 tolvas intermedias de almacenamiento, sinfines para evacuación de tolvas, 3 despalilladoras y 3 bombas de alimentación, nave de fabricación, sala de decantación, bodega, zona de orujo y hueso y nave de jamileros y servicios auxiliares de oficinas e infraestructuras complementarias. La empresa especializada Westfalia se ha encargado de dar forma a la moderna almazara.

La expansión de la ciudad de Úbeda hacia el norte provocó que esta cooperativa acabara dentro del casco urbano y ello empezó a ocasionar problemas relacionados con el acceso de vehículos agrícolas y los malos olores. Además, los espacios de la almazara se quedaran pequeños para la producción. Por ello, la cooperativa solicitó ayudas, acogiéndose finalmente a las referentes a la transformación y comercialización de productos agrícolas en aquellos municipios afectados por la reestructuración del sector del azúcar en Andaucía.

57.000 metros

La factoría cuenta con una superficie de 57.000 metros cuadrados y ha precisado una inversión cercana a los 11 millones de euros, de los que la Junta ha aportado 2,6. Así lo manifestó el presidente de la cooperativa, Antonio Berlanga, quien recordó que se ha trabajado mucho hasta ver este proyecto convertido en realidad. En los mismos términos se pronunció el alcalde, José Robles, subrayando que este tipo de iniciativas suelen llegar a buen puerto cuando hay buena voluntad, como ha ocurrido con las últimas corporaciones del Ayuntamiento.

Por su parte, durante su visita Clara Aguilera felicitó a la cooperativa por su «proyecto empresarial de modernización y fortalecimiento ante los retos actuales del sector» y destacó «la firme apuesta por el futuro que ha realizado Nuestra Señora de Guadalupe con estas nuevas instalaciones». Asimismo, destacó la «importancia de trabajar en la concentración de la oferta, la mejora de la calidad, la promoción y la organización del sector olivarero», tal y como viene haciendo la cooperativa ubetense.

La consejera señaló además que desde las administraciones «debemos trabajar duro en la defensa de las especificidades del olivar y de la agricultura mediterránea y afrontar los grandes retos en el sector, como la concentración de la oferta, la mejora de la calidad, la promoción y la organización del sector a través de instrumentos como la Ley del Olivar, que contribuirá al desarrollo, la protección y la construcción del entramado social y empresarial que constituye el sector olivícola andaluz».

Otros datos

La cooperativa Nuestra Señora de Guadalupe, dedicada a la producción de aceite de oliva, principalmente a granel, se ha incorporado a la cooperativa de segundo grado JAENCOP, promovida por FAECA-Jaén, que aglutina 11 almazaras en la provincia. En la actualidad, esta cooperativa ubetense, que inició su actividad en 1992, cuenta con 923 socios y registró una facturación de 1,67 millones de euros en 2009. Su producción media de kilos de aceituna alcanza los 13,7 millones, mientras que la producción media de aceite de oliva es de 3 millones de kilos.

Información obtenida de:

http://ubeda.ideal.es/medio-rural/agricultura/602-inaugurada-la-moderna-cooperativa-oleicola-nuestra-senora-de-guadalupe.html